90 años de la Ramblada de Santa Ana de 1922

Zucaina, 16 de Octubre de 2012

Unos intensos aguaceros, que dejaron unos 319 litros en 24 horas en Zucaina, provocaron hace 90 años muchísimos daños en todo el término y el desbordamiento violento de la Rambla de Santa Ana.

Anoche se cumplieron 90 años de la Ramblada de Santa Ana del 15 de Octubre de 1922 y del segundo aguacero más importante del siglo XX en Zucaina. En el pueblo cayeron 318,9 litros en 24 horas y las calles de Zucaina se convirtieron en ríos de agua desbordados que arrastraron todo tipo de malezas. Las lluvias torrenciales produjeron muchísimos daños en bancales y caminos del término, muchos de los cuales quedaron total o parcialmente destruidos. Además, la fuerza de las aguas arrastró grandes piedras y muchos árboles fueron arrancados de cuajo.

La Rambla de Santa Ana se desbordó violentamente, aunque con un nivel de las aguas menor que el de la famosa y catastrófica Ramblada del 23 de Octubre de 1967. En el porche situado al lado de la fuente de Santa Ana hay una marca del nivel hasta donde llegaron las aguas desbordadas de la Rambla. Esta marca está unos 40 cm más abajo de la marca del nivel de las aguas de la Ramblada de 1967.

Según un artículo publicado en el Borrazón nº 29 de Diciembre de 2010 y escrito por Mª Dolores Salvador Lizondo, se comenta, según consta en las actas del Ayuntamiento de Zucaina, que los daños producidos ascendieron a unas 600.000 ptas de la época. También se comenta que la fuerza de las aguas que circulaba por las calles del pueblo arrastró unos troncos desde la serrería de la Era Alta hasta la Plaza de Abajo, taponándose el Porche y acumulándose una gran cantidad de agua en esa zona. Dos hermanas, las Burriolas, que vivían en una de las tres casas que había en el Porche por aquel entonces tuvieron que ser rescatadas por el balcón.

Desde Infozucaina creemos que es importante recordar este tipo de eventos extremos para tomar consciencia, estar en alerta de cara al futuro y poder así desarrollar nuestras actividades con el mínimo riesgo para las personas y sus bienes. Un episodio como este, aunque tiene una probabilidad de ocurrencia baja, podría volver a pasar cualquier otoño próximo. - Toni Barrera Escoda.

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